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Consejos para aplicar el mindfulness para trabajar mejor

 

De todo el provecho que le podemos sacar, sin duda, los consejos para aplicar el mindfulness para trabajar mejor se han convertido en los más demandados.

 

El trabajo es una obligación en la actualidad y las jornadas laborales pueden llegar a ser demoledoras (trabajos que no nos gustan, condiciones injustas, falta de motivación…) y, desde luego, influir en el resto de nuestro día y en las relaciones que tenemos con los demás.

 

Ya sea porque quieres ser un trabajador ejemplar o porque necesitas que tu propio empleo te dé un descanso, no dudes en probar estos sencillísimos consejos sobre pequeñas cosas que van a cambiar por completo tu manera de ver tu puesto de trabajo, tu lugar y tu importancia en la empresa, tus logros e incluso tu lugar, ¿por qué no decirlo?, en el mundo.

 

8 ejemplos en los que el mindfulness te ayudará a trabajar mejor

 

El mindfulness es útil en todos los campos pero, como hemos visto, se demanda en el laboral porque es al que le solemos dar más importancia. Te dejo algunos de los muchísimos ejemplos en el que este puede serte útil para trabajar mejor.

 

Apaga el teléfono

 

¿Tienes un teléfono de empresa? Úsalo durante la jornada laboral pero apaga el personal. Estás trabajando y, por mucho que eches de menos a alguien o te preocupes de algo, tienes que poner tu empeño en la labor que estás haciendo. Si estás pendiente del móvil estarás trabajando en modo automático, prácticamente sin saber qué estás haciendo y viendo cómo pasan las horas, unas horas que nadie te va a devolver y de las que no habrás sacado nada positivo.

 

Además de servirte para centrarte más en tus labores, conseguirás, también, hacerlo en ti mismo. Disfrutar de un almuerzo en el que pienses en ti, no en las publicaciones de Facebook de los demás; pasearás sintiendo tu cuerpo, cómo te mueves, cómo tus pies te sostienen y te desplazan; serás más consciente de ti mismo.

 

Aplica la misma lógica al resto de aparatos electrónicos; estos nos entretienen demasiado y hacen que perdamos el punto no sólo de nuestra labor profesional sino el nuestro propio. Establece tus necesidades para con ellos y no los uses fuera de lo estipulado.

 

Toma tiempo para ti

 

No llegues al trabajo sin haber usado un poco de tiempo para ti mismo. Piensa en cómo se presenta el día, en tu familia, en lo que te espera al llegar al trabajo, en cómo vas sintiendo que este te afecta y, en definitiva, para darte un respiro.

 

Haz lo mismo durante un break en tu jornada laboral. Quédate a solas, sólo para respirar tranquila y profundamente. Ordena tus pensamientos; ¿está yendo la jornada como debería? ¿Podrías hacer algo por sentirte mejor? Dedica tu tiempo de almuerzo en hacer un reconocimiento sobre cómo van las cosas.

 

Del mismo modo, hazlo, también, cada cierto tiempo, en tu puesto de trabajo, aunque necesites salir un par de minutos del mostrador o excusarte un momento de cualquier lugar. Dedica esos instantes en comprobar si te encuentras en sintonía, si tienes alguna tensión y trabaja sobre ella llevando la respiración hacia allí. No la olvides y, una vez en casa, vuelve a tratarla para que desaparezca, si no, cada día crecerá más hasta convertirse en un impedimento para desempeñar bien tu trabajo.

 

Respira mucho y bien

 

Es muy común no darle a la respiración la importancia que merece, y también es todo un error. Esta se encarga de regular parte de nuestra actividad corporal, de esa que ni notamos y, sin duda, nos calma y nos ayuda a poner en orden nuestras ideas.

 

Siempre que tengas ocasión, toma tu tiempo libre para salir a caminar, a poder ser, bajo el sol, y respirar profundamente, inhalando por la nariz y expulsando por la boca, despacio y parándote a sentir el aire por todo su recorrido; la sensación es realmente confortable y cuando terminas de repetirlo varias veces puede que incluso estés cansado, pues, en general, estamos acostumbrados hasta a respirar mal.

 

Conversaciones

 

Si dedicas tiempo a pasar con el resto de compañeros, evita hablar del trabajo. Hay que separar, dentro de lo posible, los ambientes y ese tipo de preocupaciones tienen su lugar en la oficina, en el despacho o en la tienda, no en la cafetería. En este podéis hablar de la familia, de vuestros hobbies, de vuestra experiencia el fin de semana anterior…

 

Revisión al terminar

 

Cuando acabes tu jornada, dedica unos minutos para comprobar cómo ha ido el día, si has alcanzado tus objetivos, qué alicientes has tenido, qué problemas han surgido y de dónde han podido hacerlo, cómo podrás luchar contra ellos en otra ocasión y, en definitiva, analiza la jornada. Haz un reconocimiento de tus logros, aunque requiere de libreta y boli, planifica el trabajo del siguiente día si no lo has hecho durante la jornada, cierra con llave y olvídate, ahora toca continuar con la vuelta a casa, el ocio, el tiempo en familia, las salidas…

 

Cámbiate de ropa

 

No uses en casa la misma ropa que tienes en el trabajo. Esto te servirá para desconectar más fácilmente. Está bien que cuentes algo en casa al llegar sobre cómo te ha ido el día pero no sigas unido a tu empleo. Lo mismo si tienes coche y móvil de empresa; diles “adiós” hasta el nuevo día.

 

Disfruta los momentos de soledad

 

Tanto en el trabajo como en casa. Estar sólo suele verse como algo negativo pero nos ayuda a conocernos. Aprende sobre ello y aprovecha cada instante, ya sea un hueco que has conseguido sacar en el trabajo porque has terminado antes tus objetivos como mientras esperas a que el arroz hierba o cuando entres a darte un refrescón al rostro entre reunión y reunión.

 

Sé consciente del camino que sigues

 

Establece y sigue una ruta de casa al trabajo, síguela y tenla como lo que es. Sé consciente de a dónde te lleva, tanto a la ida como a la vuelta, y todo lo bueno que ello supone en cada caso.