El yoga y las emociones negativas

El Katha Upanishad, un libro hindú sagrado, nos define a los seres humanos como un carruaje del cual nuestros sentimientos serían los caballos, los que tiran de nosotros. Por ese motivo, debemos cuidarlos con especial mismo, tanto los buenos como los que no los son tanto. ¿Mi propuesta para conseguirlo? Trabajar en conjunto el yoga y las emociones negativas.

El yoga y las emociones

La filosofía del yoga nos indica que una emoción es un trabajo del corazón. Como las emociones son impermanentes, se pretende reducir la intensidad de estos, de manera que podamos escuchar nuestra voz interior, que es nuestra fuente de sabiduría y la que nos dará ecuanimidad.

Las emociones, según el yoga, se dividen de la siguiente manera:

  • Sukham: Es positiva, funcional para nuestro crecimiento interior, pues genera equilibrio en nuestras funciones fisiológicas, pensamientos positivos y regularidad en nuestra respiración.

  • Duhkham: Es negativa, nos restringe en el espacio, crea tensión y rigidez e incluso hace que nuestra respiración se altere.

¿Cómo se relacionan el yoga y las emociones negativas?

El yoga nos dice que las emociones negativas o duhkham tienen diversos orígenes o causas.

  • Reconocimiento de nuestro verdadero Ser

Cuando no podemos reconocernos, creamos una autoimagen que no es real sino que está basada en lo que los demás nos dicen o nos dejan ver, en lo que piensan de nosotros. Se trata de un falso yo que separa nuestras experiencias para perseguirlas o rechazarlas, generando inseguridades, las cuales se traducen en emociones negativas diferentes.

  • Predominancia de rajas y tamas

Las rajas son fuertes energías emocionales que se expanden y agitan. Las tamas, por su parte, nos confunden y estancan. Ambas son negativas.

Tratar las emociones negativas practicando yoga

Con el yoga se busca alcanzar una tercera cualidad que va más allá de las rajas y las tamas, la llamada sattva. Se trata del equilibrio y la claridad de nuestras mentes. Llegar a este punto es esencial para concebir la realidad tal y como es, de cara a que nuestros actos puedan ser los correctos y no estén condicionados por una visión nublada y errada de lo que nos rodea. Esto es, el yoga busca nuestra claridad mental para que obremos adecuadamente.

Las herramientas que esta práctica nos proporciona para conseguirlo son las siguientes.

  • Pranayama o respiración

La vida emocional interior, cuando se vuelve negativa, bloquea nuestro diafragma en primera instancia. Es por ello que la modificación de nuestra respiración es el primer indicio de que algo no va bien, que no estamos en equilibrio.

Aprender a respirar forma parte de la práctica del yoga, pues es esencial, entre otras cosas, para poder realizar esas posturas que tantos beneficios nos aportan. Inspirar y respirar lentamente, de manera regular y profunda se convierte en una herramienta que nos facilita el equilibrio.

  • Dharana o visualización

Esta práctica hace que seamos capaces de crear nuestras propias imágenes en la mente, lo cual nos aporta grandes beneficios tanto a nivel psíquico como físico. Estas visualizaciones, correctamente lanzadas, hacen que se modifique nuestra energía interna, pues nos permiten expandir nuestra conciencia a voluntad. Con ello, lo que se consigue es que podamos realizar una observación en perspectiva de una experiencia negativa, pudiendo evitar la actuación bajo impulsos.

  • Dhyana o meditación

Una meditación bien realizada nos permite incluso averiguar en qué zona estamos reteniendo nuestras tensiones emocionales. Así, sólo tenemos que trasladar hasta allí nuestra respiración para irnos liberando de sensaciones una a una para ir descubriendo qué hay más abajo.

Por supuesto, no se trata sólo de descubrir sino de aceptar lo que se siente de manera tierna, escuchando lo que esas emociones tienen que decirnos y actuar como observadores, tratando de ver ‘el problema’ desde fuera. Así terminaremos por descubrir la neutralidad y la quietud de nuestro fondo.

  • Yama

Se trata de la actitud hacia nuestro entorno. Características como la compasión, la generosidad, la honestidad o la moderación al actuar nos hacen sentir bien a corto, medio y largo plazo. Cultivándolos no dejamos espacio para que afloren las emociones que nos perturban y, de existirlas, les vamos comiendo terreno poco a poco hasta que terminen por desaparecer.

  • Niyama

Estas son las acciones que tenemos hacia nosotros mismos. El fin único es que cultivemos características propias, como la pureza en nuestro interior, lo cual se consigue de diferentes maneras (con una buena alimentación, disfrutando de la música, contactando con la naturaleza…). También debemos tratar de cultivar dentro de nuestro ser el contentamiento, el entusiasmo y la consciencia.

Al final, comprenderemos que nuestra vida, por suerte o por desgracia, no sólo está marcada por nuestros actos. Por ello, debemos trabajar siempre por hacer lo mejor, pues lo que haga el resto no está en nuestras manos.

  • Asana

Estas son las famosas posturas de yoga, aquello por lo que la gente suele venir a verme y por lo que todo el mundo quiere comenzar.

Y no es de extrañar. Su práctica nos ayuda a llenarnos de la energía necesaria para afrontar las situaciones en las que esas emociones negativas se están apoderando de nosotros.

Cuando se da predominancia de rajas, como son la agresividad, los celos, la ansiedad, la envidia o la rabia, las posturas estando tumbados y en las que predomine la espiración con retenciones en el vientre serán las más adecuadas.

En el caso de las tamas (tristeza, depresión, miedo, inseguridades…), las posturas de pie con una buena inspiración son las que se deben practicar.

La práctica combinada es esencial para mantener un equilibrio y que, de esta manera, las emociones negativas, unas u otras, no nos atrapen.

*El yoga strala*

El yoga strala se basa en la delicadeza de los movimientos, elaborados con la finalidad de que irradiemos energía. Lo hacemos desde la meditación y la respiración, como ya hemos visto, pero también con la danza.

Es la respiración la que impulsa cada movimiento, mandando a nuestro cuerpo a funcionar, a moverse eficientemente, como un reflejo del viaje interior que estemos viviendo. Así, nos llenamos de energía, nos calmamos aun en movimiento y nos concentramos para hacernos dueños de nuestros pensamientos y sensaciones.

Como ves, esta práctica va mucho más allá de lo que la mayoría cree. El yoga y las emociones negativas van de la mano y podemos hacer uso de los recursos que nos ofrece para saber afrontar lo negativo de diversos modos.

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