¿Se puede emprender sin riesgos?

La mayoría de alumnos que pasan por mi centro terminan considerando el cambiar algún aspecto importante de su vida porque no son felices o porque, sencillamente, se encuentran en un punto en el que no quieren estar. En esta situación, muchos son los que deciden dejar de ser trabajadores por cuenta ajena, dependientes de los demás, y se lanzan a la aventura del emprendimiento. Pero… ¿se puede emprender sin riesgos?

Es comprensible que los cambios asusten, sobre todo a aquel que tiene una vida más o menos estable. No olvidemos que, nos guste o no, la sociedad en la que nos enmarcamos es totalmente capitalista y resulta realmente difícil rechazar un salario fijo y aventurarse a algo que no se sabe cómo saldrá.

Sin embargo, mi consejo, que te doy ahora después de haber tenido éxito pero que te daría también antes, es que lo hagas. Si estás considerándolo es porque realmente te encuentras en una situación que no es adecuada o agradable para ti, ¿no?

Te puedo contar que yo he trabajado más de dos décadas en entidades bancarias, y no es un trabajo que llene; no es divertido y la rutina es demoledora. Por eso, no es, sin duda, un puesto para alguien que no sienta interés por ello. Estable pero monótono, demasiado para mí.

Fue una crisis nada superflua la que me llevó donde estoy hoy, en mi propio centro de yoga en Donostia, ofreciendo a los demás lo que tanto me ha ayudado y lo que me he dado cuenta que me gusta hacer. Evidentemente, me di cuenta de que mi trabajo no me llenaba y no supe, en un principio, cómo hacer frente a la situación; hasta que me di cuenta de que lo que tenía que hacer no era tapar un problema con otro sino deshacerme de esa pesada e incómoda mochila que yo mismo me había puesto y cambiarla por una cómoda y ligera bandolera.

Miedo a emprender

El miedo a emprender siempre está ahí, y si no lo está, debería. No te hablo, por supuesto, de un miedo irracional e incontrolable sino de una duda en tu interior que te haga moverte paso a paso y pensar muy bien todo lo que vas a hacer.

Hay quien no teme a nada porque tiene mucho dinero y el emprendimiento es para él un mero tránsito hasta que su negocio salga bien a golpe de talonario. Pero, obviando estos casos en los que, por otro lado, se emprende sin necesidad real, todos tememos perder dinero, ya no sólo nuestro sueldo estable a fin de mes sino todo el necesario que debemos invertir, que no es poco.

Sin embargo, hay mucho más allá. El dinero, ya os digo, lo concebimos como un indispensable en nuestra vida y por eso tememos tanto por él, pero hay otras cosas que también nos dan miedo y que hay que considerar. Nos da miedo fracasar, nos da miedo no recuperar el tiempo perdido (que, a mi parecer, no lo es, pues, como poco, vas a tener una vivencia diferente y a aprender cosas nuevas), miedo a fallar a los demás, a arriesgar lo que no se tiene, a movernos fuera de nuestra zona de confort, a que tampoco nos guste lo que hemos creado…

Consejos para emprendedores

Al fin y al cabo, todos estos miedos no dejan de ser riesgos que están ahí, que pueden hacernos patinar (o más bien favorecer que nosotros patinemos cuesta abajo y sin frenos). Por ello, lo ideal es preguntarse cómo emprender sin riesgos, aunque ya te digo yo que eso es, a todas luces, imposible. Sí puedo, por supuesto, darte algunos consejos para que no te lances sin cuerda sino que sepas muy bien dónde te metes antes de hacerlo.

  • Ten la idea bien estudiada. Dicho de otra manera, ten un plan de empresa. Eso significa que dediques mucho tiempo a desarrollar tu idea y estudiar si tendría éxito y en qué planos o circunstancias y, por supuesto, si puedes conseguir que estos se den.
  • Delega en los demás. Sí, muy difícil, lo se. Piensas que las cosas es mejor hacerlas uno mismo para que salgan bien, y tienes razón. Sin embargo… ¿puedes hacer todo lo necesario para emprender? ¿Y conciliarlo con el resto de aspectos de tu vida?
  • Organización. Tanto para lo tuyo como para lo de los demás. No prestes toda la atención en lo que tienes que hacer y te olvides de lo de los demás; tendrás que poner el foco en tu actividad pero siempre supervisando que el resto funcione bien y evaluando esto constantemente para considerar cambios.
  • Crea una figura de jefe (y mantenla). Tienes que decidir cómo quieres y puedes ser, tanto para llevar el negocio como a los trabajadores, si los tienes. Diseña una figura equilibrada y con la que te sientas cómodo, compatible con tu personalidad, y conviértela en una realidad, aunque cueste.
  • No te enfoques sólo en el trabajo. Dedica tiempo a otras cosas. Si te obsesionas perderás una parte de ti, la libertad; sentirás que sólo has cambiado de jaula. Practica senderismo, ve a ver un partido cuando tu equipo venga cerca de la ciudad, desempolva los juegos de mesa, haz yoga, saca un bono piscina… Lo que te apetezca, de verdad, puedes hacerlo, no eres esclavo de nada ni de nadie. Además, estas actividades te servirán para airearte y que la creatividad crezca.
  • Dale salida a todo lo malo (o menos bueno) que sientes. No te guardes nada. Es normal necesitar apoyo en momentos así y para eso están la familia, las amistades o los profesionales. Busca una manera positiva y no tóxica de dar salida a tus sentimientos malos y confusos.

Finalmente, quisiera proponerte leer alguno de los siguientes artículos para tratar de complementar el tema que hemos tratado hoy.

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