¿Sabes qué son los hábitos de consumo consciente?

En esta ocasión vengo con uno de esos pensamientos enfocados en mejorar el equilibrio que las personas deseamos y necesitamos tener. Y lo hago hablándote de los hábitos de consumo consciente, unas acciones pensadas para que trabajemos nuestra forma de actuar en diferentes direcciones pero con un único fin: consumir conscientemente.

Consumo consciente

El consumo consciente es la toma de decisiones en relación a la adquisición de todo tipo de productos y consumo de servicios que servirá para mejorar diferentes aspectos de nuestra vida, tanto de manera interna como externa, reflejando ciertos resultados de nuestras acciones en los demás.

Los hábitos de consumo consciente son, por tanto, esas pequeñas acciones que terminamos haciendo nuestras, interiorizándolas, formando parte de nuestro día a día, de nuestra vida, y que están basadas en esas decisiones tan ventajosas que hemos hecho.

Lo primero que supone la toma de estas decisiones y la puesta en práctica es que dejemos de ser consumidores pasivos de aquello que nos quieren inculcar, pasando a ser prosumidores activos, es decir, consumidores que, por un lado, tomamos decisiones inteligentes y, sobre todo, propias, sobre el consumo y que, por otro, producimos beneficios con dicho consumo. Ya no somos víctimas sino agentes de cambio parte de una sociedad colaborativa.

Evidentemente, estos cambios tienen consecuencias que se dan, además, en todos los aspectos imaginables de tu día a día, desde el laboral, al cultural o el social, pasando por la propia calidad de vida, la economía, el crecimiento personal, las relaciones…

Una manera muy eficaz de comenzar con ello y conseguir tomar esas buenas decisiones es trabajar la atención plena mediante la práctica de mindfulness, que nos hace ser consciente del momento en que vivimos y, por ende, de lo que pasa a nuestro alrededor, de cómo somos, de cómo son los demás y de lo que podemos esperar de nuestro entorno, entre otras muchas cosas.

13 hábitos de consumo consciente que te animo a adquirir

De entre las muchas cosas que podemos hacer para promover el cambio, te dejo 13 ejemplos que harán que, de manera sencilla, empieces a vivir en equilibrio con los demás, con el planeta y contigo mismo.

  1. Agua purificada. Beber agua purificada con un sistema de cocina hace que dejes de comprar centenas y centenas de botellas de plástico, las cuales tardan años en degradarse, de manera que no favorezcas su producción y el posterior desperdicio.

  2. Fabricantes pro economía colaborativa. Con la amplísima variedad de productos y servicios de todo tipo que tenemos a nuestra disposición, la diferencia la podemos marcar optando por aquellos fabricantes que trabajan la economía colaborativa y la promueven.

  3. Alimentos orgánicos y/o ecológicos. Mi alimentación, que es equilibrada, incluye el máximo de alimentos tanto ecológicos como orgánicos y/o provenientes de granjas sostenibles. Sé que es imposible que absolutamente todo lo que comemos lo sea tanto por su precio como por la poca variedad existente (yo tampoco me alimento exclusivamente de estos productos) pero sí puedes ir probando algunos e ir incorporando los que más sean de tu agrado; ¡notarás la diferencia!

  4. Fabricantes éticos y responsables. Siempre que tengas productos de tu agrado, puedes optar por adquirir productos de fabricantes y marcas que trabajan en proyectos solidarios como los de donaciones para investigación o para luchar contra la malnutrición, por ejemplo. Así contribuyes a diferentes causas con cada consumo.

  5. Productos mínimamente contaminantes. El uso de productos de limpieza biodegradables y con composiciones menos nocivas, la sustitución de productos en spray por otro con otro método de dispersión y uso o el fomento de una compra mínima de envoltorios y bolsas son tres ejemplos claros de cómo tener un hábito de consumo responsable menos contaminante sin que te des cuenta.

  6. Compras con envíos conjuntos. Muchas de las compras que hago las realizo a través de la web y en ecommerce que aprovechan el envío conjunto de pedidos, de manera que evito el consumo de combustible por mi parte y promuevo que también lo hagan otras personas al posibilitar una compra conjunta.

  7. Infoxicación mínima. Exponte lo mínimo posible a información tóxica. El uso de internet hace que continuamente recibamos información falsa o tóxica que, evidentemente, no nos hace ningún bien. Pero también ocurre con la tele o asomados a escuchar cómo los vecinos cotillean sobre el nuevo vecino. Estamos continuamente expuestos a esta innecesaria información y ese tiempo lo podríamos aprovechar en hacer mucho bien, tanto a nosotros mismos como a los demás.

  8. Cultivarnos cada día. Procura aprender algo nuevo cada día o cultivarte de cualquier manera. Puedes leer un buen libro, los hay de muchas temáticas, pero, si no es lo tuyo, puedes leer un periódico, un artículo de opinión y pararte a pensar cuál es tu postura sobre el tema, acudir a un curso o un taller, aprender 5 palabras nuevas en un idioma, interesarte por cualquier aspecto de algún tema que te guste mucho o simplemente leer la etiqueta de un cosmético para saber de qué está compuesto. Nunca dejes de usar tu mente porque es la que lo posibilita todo, la que nos hace estúpidos o lúcidos.

  9. Compartir lo que sabemos. Esencial para que crezcamos interiormente a lo ancho y no sólo a lo alto. Nos sentimos mejor, ayudamos a los demás y recibimos de su parte comportamientos que nos gustan, similares a los que nosotros tenemos; ¡todo es positivo!

  10. Inteligencia financiera. Qué mejor ejemplo de consumo consciente que el de implementar nuestra inteligencia financiera en nuestro día a día. Hacemos gastos y concesiones justas, equitativas a las situaciones generales y particulares.

  11. Entorno positivo. Todo lo que nos rodea nos condiciona; pude gustarnos más o menos pero es verdad. Hay quien tiene mayor control y se deja influir menos y hay a quien le ocurre todo lo contrario. Sin embargo, puesto que, de alguna manera, todos nos vemos condicionados, disfruta de un entorno limpio en el que las personas se preocupen, como tú, de adquirir hábitos de consumo responsable; de esta manera, todos nadáis hacia el mismo sitio, siendo más fácil las relaciones personales.

  12. Productos cruelty free. La investigación en animales es una crueldad que debe terminar, sobre todo si consideramos que se lleva a cabo en sectores tan banales como el de la cosmética. Compra productos de aseo, cosmética y maquillaje que no hayan sido testados en animales y de composición vegana.

  13. Reciclaje y reutilización. Por supuesto, el punto más antiguo sobre el que era un inicio de consumo consciente, el reciclaje y la reutilización. Ya que resulta imposible vivir en un mundo sin productos contaminantes (de manera principal o secundaria), al menos reciclémoslos y reutilicémoslos.

Por supuesto, hay mucho más que podemos hacer. Sin embargo, he querido proponerte estos hábitos de consumo consciente por ser fáciles de implementar e interiorizar, sin suponer un gran esfuerzo para nosotros y aportándonos beneficios varios y variados a corto plazo.

Si quieres profundizar más en algunos de estos temas te invito a que realices las siguientes lecturas, también de mi propia cosecha:

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