Planificarse para lograr objetivos, ¿es necesario?

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Es muy común preguntarse si es necesario planificarse para lograr objetivos. Muchas personas consideran que merecen lo que la vida les da, sin más, sin esfuerzo ni dedicación. ¿Realmente debemos conformarnos? ¿De esta manera conseguiremos lo que realmente deseamos?

 

¿Por qué hay que planificarse para lograr objetivos?

 

Planificarse no es otra cosa más que poner en orden ciertas ideas para establecer un camino a seguir que nos lleve donde queremos. Si hacemos planes para cualquier evento, por ejemplo, un cumpleaños, ¿por qué no íbamos a hacerlos para alcanzar nuestras metas, que son realmente importantes?

Por otro lado, si existen las metas, esos objetivos en los que nos gusta pensar, es porque deben alcanzarse; ¿por qué otro motivo íbamos siquiera a plantearlos?

Dicho esto, ya parece mucho más evidente que sí debemos organizarnos, en todos los aspectos, para lograr lo que deseamos. En cualquier caso, veamos cuáles son los motivos que deben empujarte a ello.

 

Utilizas mejor tu tiempo

Con un plan de acción vas a ahorrar tiempo tanto en los pequeños objetivos que te plantees como a la hora de no distraerte con otras cosas. Por supuesto, no hablamos de dedicarnos exclusivamente a la planificación, tenemos que vivir todo tipo de experiencias y dedicar tiempo a todo aquello que forma parte de nuestra vida. Sin embargo, será necesario delimitar esos períodos para, como decimos, hacer un uso eficiente del tiempo que nos permita abarcar todo lo que te importa a la vez que nos haga avanzar en nuestros proyectos.

 

Las metas se logran más rápidamente

Planificarse para lograr objetivos hace que estos se consigan mucho más rápidamente. Es algo que podemos extraer de lo anterior. Dedicar el tiempo necesario a cada aspecto de tu vida, sin distracciones, hace que hagas tus tareas más fácil y, por tanto, rápidamente.

 

Te motivas y creas un hábito de autodisciplina

Tener tus tareas planificadas hace que te centres en ellas y les prestes atención. Ello supone que seas más consciente de cada una de ellas y te prepares adecuadamente para abordarlas. Teniendo claro tu objetivo inmediato vas a autodisciplinarte para conseguirlo (lo cual no será demasiado difícil) y que, a la vez, te sientas motivado, puesto que tienes claro lo que tienes que conseguir y cómo hacerlo.

 

Puedes retroalimentarte

Llevar una buena planificación implica que también puedas hacer un seguimiento. Esto te hará consciente de lo que has conseguido, de qué manera, en cuánto tiempo, qué debes mejorar y mucha más información que te permite hacer que te plantees cómo continuar tu camino.

 

Aprendes a conocerte

Es evidente que, haciendo un buen uso de ese seguimiento del que acabamos de hablar, vas a conseguir conocerte mejor, pues, irremediablemente, te vas a dar cuenta de cómo afrontas cada tipo de situación, en qué circunstancias estás más cómodo, qué aspectos son los que te han impedido conseguir lo que deseabas, etc.

Este autoconocimiento no queda ahí pues, de hecho, te darás cuenta de que actúas igual en muchos otros aspectos de tu vida y ni te habías dado cuenta.

Sea como sea, muchas personas creen conocerse a sí mismas y realmente no es así. Este es un beneficio que va mucho más allá de la mera planificación pues ser consciente de cómo somos nos hace más felices.

 

Te vuelves persistente

El último motivo por el que te aseguramos que es necesario planificarnos para conseguir nuestros objetivos es que nos convertimos en personas más persistentes.

Un objetivo muy arriesgado o alejado de lo que tenemos actualmente se nos hace imposible. Sin embargo, diseñar un plan que nos haga ir poco a poco hace que nos veamos capacitados y que, por ende, nos esforcemos por conseguirlo. Nadie quiere rendirse ante un objetivo “pequeño” y terminarás luchando por comprobar que eres capaz de conseguirlo; ¡como debe ser!

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