Cómo planificar mi vida para avanzar

mindfulness donostia

 

Puede que si ya te has preguntado ‘¿Cómo planificar mi vida para avanzar?’ es porque seas consciente de la importancia de hacerlo. Sin embargo, nunca estará de más recordarlo.

Tener un plan de acción es bueno en cualquier circunstancia. No importa si hablamos de algo tan nimio como puede ser una salida de fin de semana como si nos referimos a nuestra vida entera.

Pero es muy común que las personas “emprendan” sin saber qué hacer. Lo habitual es pensar en un par de objetivos a corto plazo y un sueño por alcanzar. Sin embargo, poco o nada sabemos del camino.

Comenzamos con entusiasmo, pero también con ingenuidad, sin preparativos o estrategias, sin saber exactamente cuáles son nuestras necesidades o teniendo demasiada confianza en unos aspectos y poca en otros. Es necesario un cauce que nos guíe para que no derivemos por caminos inadecuados, lo cual sólo servirá, como mínimo, para que tardemos más en avanzar en nuestra vida tal y como deseamos.

Puede resultar algo más sencillo si hacemos un símil pirata. Nunca llegaremos muy lejos navegando sin rumbo y si lo hacemos será por mera casualidad, sin saber qué tormenta nos tocará sortear. Tu plan es tu mapa del tesoro, la manera de llegar al cofre.

 

Veámoslo de otra manera. ¿Te irías de expedición a unas cuevas subterráneas sin haberlas estudiado, sin haberte preparado físicamente y sin tener conocimientos deportivos relacionados?

 

Pasos que necesitas seguir en la planificación de tu vida

 

Visión lejana

Lo primero que se debe hacer es fijarse un objetivo lejano. Como en este caso no hablamos de un aspecto particular, es obvio que serán varias las metas que desees conseguir. Estos objetivos que te plantes ahora deben ser los generales, los últimos en alcanzar, los que supondrán lo que es el rumbo de tu vida.

Como consejo, tómate tu tiempo para pensar en grande pero de manera realista, debe existir un equilibrio claro entre estos dos aspectos.

Tienes que lograr definirte como persona, elegir cuáles serán tus logros, qué tipo de personas te acompañarán en cada aspecto de tu vida, qué deseas tener…

 

Desmiembra tus objetivos

Sin embargo, es ilógico pensar que vas a conseguir esa nueva vida de una manera sencilla y básica. Necesitas convertir cada uno de esos deseos en metas perfectamente detalladas para poderlas desmembrar y convertirlas en objetivos más pequeños y fácilmente alcanzables.

Una buena manera de hacerlo es colocar estas tareas a conseguir en un calendario. ¿Cuándo quieres conseguir el avance en tu vida? ¿Qué debes alcanzar para ello? ¿Qué metas tienes que ponerte y a qué plazo para conseguirlo? Así, tendrás tu propio calendario (más o menos preciso) que te guiará en tus actuaciones, desde las que debes conseguir cada semana a aquellas que vas a alcanzar, poco a poco, dentro de un año.

 

Deja constancia de todo lo que haces

Obviamente, estos objetivos y tareas de los que hablamos deben quedar plasmados, de manera que sepas qué hacer y cuándo. Además, es importante que lleves un control sobre todo lo que has conseguido y en qué momento, de manera que puedas comparar tu planificación con la realidad y estudiar si todo es adecuado o se precisan modificaciones.

Más allá de lo meramente objetivo, te recomiendo que tengas un diario en el que plasmes de manera personal todos tus logros, por pequeños que puedan parecerte. Este se convertirá en un recurso para motivarte y darte cuenta de que, poco a poco, estás avanzando en tu vida.

 

Alcanza todo tipo de aspectos

Tienes que abarcar todos los aspectos que tengan importancia en tu vida pero a un nivel general. Algunos en los que puedes pensar son familia, tiempo libre, medio ambiente, motivaciones propias, relaciones sociales, ambiente y deseos laborales, educación, físico, negocios personales, entretenimiento, relajación, tiempo y espacio personal…

 

Sé flexible

Aunque es evidente que se necesita constancia y nunca llegar al abandono de ninguna de las tareas, por pequeña que sea, debes ser flexible en aquellos aspectos que sabes que puedes serlo. Debe existir un equilibrio entre motivación y obligación, de manera que te sientas cómodo para llevar todo a cabo sin necesidad de agobios. Si no te sientes bien haciendo lo que haces esta misión habrá fracasado antes de empezar.

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