Mindfulness y sexualidad

El sexo es un aspecto esencial en todo ser humano. Más allá de lo que sentimos en el momento de tener relaciones sexuales, comporta una cantidad de beneficios que se dan a diferentes niveles y los cuales disfrutamos no sólo en la cama sino en nuestro día a día. Por ello, resulta tan importante cuidarlo, tanto si tenemos pareja como si no es el caso. En este contexto, hoy me gustaría contarte cómo se relacionan mindfulness y sexualidad, de manera que comprendas cómo esta práctica puede ayudarte.

¿Cómo se relacionan mindfulness y sexualidad?

El mindfulness busca siempre la atención plena, la vivencia del presente de forma consciente. De esta manera, su práctica va a ayudarnos en cualquier situación que estemos viviendo si nos centramos en ella y el momento. Y, por supuesto, si el momento es una relación sexual, vamos a estar más presentes en ella.

¿Alguien de los aquí presentes puede decir que nunca, en ninguna de sus relaciones sexuales, ha estado con la cabeza a otra cosa? Todos, quien más y quien menos, hemos estado en la cama y, en algún momento, nos hemos ido, mentalmente, a cualquier otra cosa: el nuevo compañero de trabajo, cena con los suegros, el niño que lo tenemos enfermo… En lugar de dejar los problemas de lado para pasar un buen rato hacemos lo que es totalmente opuesto.

Es precisamente eso, la mente errante, lo que queremos que coja distancia en nuestros momentos más íntimos, de manera que verdaderamente podamos desconectar de las preocupaciones y conectar con nosotros mismos y con nuestra pareja sexual, disfrutando el aquí y el ahora al aumentar nuestro bienestar psicológico y emocional y, con ello, experimentando sensaciones de mayor placer. ¿Cómo lo hacemos?

Sexualidad consciente

La sexualidad consciente es todo lo contrario a lo que acostumbramos a ver: los problemas antes mencionados, prisas, alcohol… Nuestro objetivo a la hora de hacer el amor debería ser obtener un grado de complicidad con alguien, lo cual requiere de un placer conjunto y este, a su vez, de tiempo, exploración, consideración e intercambio.

  • El momento. Crea una verdadera conciencia del momento que estás viviendo; analiza la situación, con quién estás, dónde, por qué, qué deseáis, qué podría mejorar (de manera sencilla) y cómo… Tienes que ser consciente de lo que estás viviendo.
  • Uso de todos tus sentidos. No creo que haga falta decirlo pero el sexo es mucho más que una penetración. Todos nuestros sentidos tienen su sitio en la cama así que no dudes en invertir el tiempo suficiente para disfrutar a través de todos ellos. ¡No te imaginas cuán agradable es oler a esa persona que amas, escucharla reír, escucharla sentir, detenerse sólo a mirar, tocarla centímetro a centímetro, cerrar los ojos, compartir tus sensaciones y sentir su energía…! El sexo es, sin duda, uno de los momentos en los que podemos usar todos nuestros sentidos, volviéndose una actividad completa.
  • Besos. No beses por besar. ¿Cuántas veces has recordado un primer beso y has pensado que esa magia no volverá? El beso es una muestra especial de nuestros sentimientos y permite dar y recibir mucho; sólo hay que pararse a analizarlo y completarlo bien. Una suave caricia detrás de la oreja y hacia la nuca, un ritmo lento para sentir la carnosidad de los labios, la respiración muy cercana haciendo poner el vello de punta… Todos lo hemos hecho y todos lo hemos sentido, ¿por qué no debe ser así siempre?
  • Respiración. Céntrate en tu respiración. Esta se ve muy alterada, sobre todo si has ido poniendo en práctica lo anterior. Con ella vas a marcar un ritmo que tu cuerpo obedecerá a la vez que te permitirá seguir concentrado y centrado en la sesión; verás que muy pronto tu respiración es un medidor de tu nivel de excitación y que este va en aumento.

El resultado es una sesión sexual en la que somos plenamente conscientes, estando completamente presentes, comprometidos, expectantes, receptivos al placer y preparados para proporcionarlo del mismo modo, percibiendo y valorando cada uno de los detalles, llevando la práctica más allá de un rato de contacto cuerpo a cuerpo.

Esto, si miramos a medio y largo plazo, terminará por transformarse en un aumento de confianza y en una unión más completa de la pareja, que habrá encontrado otro punto más en su relación en el que se disfruta, se siente y se viene como persona individual y como parte de un todo al mismo tiempo.

Para acabar, quisiera proponerte algunos temas para completar esta lectura.

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