¿Cuál es tu meta en la vida?

En esta ocasión solamente traigo una reflexión que, a su vez, me encantaría que te sirviese de aliento para ayudarte a poner un poco en orden tus ideas y, lo más importante, para comprender que todos tenemos un mismo objetivo final, no importa que no nos hayamos dado cuenta, ahí está. Y en tu caso… ¿cuál es tu meta en la vida?

¿Tienes una meta en la vida?

Tener una meta es, sin duda, algo realmente beneficioso. Nos hace levantarnos por la mañana motivados para darlo todo, para enfrentarnos al día a día de la mejor manera tanto para nosotros como para los demás, sintiéndonos en equilibrio con el entorno y, por ende, formando parte de él.

Sin embargo, pocas son las personas que realmente saben lo que quieren. Algunas lo intuyen, otras piensan que desean una cosa y, escuchándolas, he llegado a creer que realmente buscan otra, hay quienes no piensan en ello sino que se centra, simplemente, en sobrevivir, en ver los días pasar, también hay quien no se enfoca en ello porque teme fracasar… Son muchos los motivos pero lo cierto es que vivimos en una sociedad que anda muy dispersa en este punto, sin foco o sin darle la importancia que merece.

Porque, sí, es importante alcanzar nuestras metas. Ello nos va a hacer cambiar nuestra manera de ver las cosas, empezando por modificar nuestro estilo de vida en esos puntos que veamos menos adecuados, trabajamos nuestros límites, permitiéndonos ir más allá de lo que siempre hemos imaginado, nos motivamos verdaderamente, nos sentimos bien por alcanzar lo que nos proponemos, perdemos de vista lo negativo… En fin, que hay mucho que ganar con ello, además de la consecución del objetivo en sí mismo, por supuesto.

Sin embargo, no te agobies con ello. No hay prisa ninguna, esto no es una competición ni nadie te lleva ventaja. Sólo tú decides cuándo comenzar a reconducir tu vida en la manera que desees y eso no te hace ser más ni menos, mejor ni peor. Si tienes miedo, dudas o no es el momento, para un poco. Es mejor ir paso a paso, tomarse el tiempo necesario para estar seguros y no cometer errores.

¿Tus metas son adecuadas?

Vale. Ya te has convencido; has leído un par de veces lo que acabo de escribir y has pensado que por qué no intentarlo, has pensado cuáles podrían ser tus metas y has escogido algunas, pero… ¿son esas las metas adecuadas para ti? ¿A qué te llevan? ¿En qué y en quién has pensado para determinarlas? Ya te digo que las prisas no suelen ser buenas y cualquier decisión que tomas puede ser positiva pero también puede no llevarte a ningún sitio o terminar siendo, incluso, negativa para ti o para los demás.

Evidentemente, resulta esencial tener objetivos, pero hay que centrarse en ellos, poner el foco donde hay que ponerlo. ¿De qué sirve tu esfuerzo, e incluso tu sacrificio, si no va enfocado hacia donde debe? Posiblemente lo encuentres útil un tiempo pero llegará un punto en que pienses que has dado mucho y recibido poco; ello se deberá, quizás, a que aquello por lo que has luchado no es lo que realmente querías y, por tanto no te llena como debería. Puede que sea algo bueno, sí, algo que te agrade, por supuesto, pero en ocasiones el no poner el ojo donde corresponde hace que finalmente consigamos algo que no es lo que más queremos o necesitamos.

Por otro lado, me queda decirte que, en tu búsqueda con elegir una meta correcta te preguntes siempre por qué la has elegido y para qué te va a servir alcanzarla. Cuando respondas, vuelve a preguntarte lo mismo sobre esa respuesta, y así hasta que no tengas cómo responder. Acabarás dándote cuenta de que todo lleva al mismo sitio.

Si otra persona emprende este camino contigo, al final, ambos terminaréis contestando lo mismo. La gente, a fin de cuentas, sólo quiere ser feliz, y sí, suena a tópico, pero es lo que buscamos, y lo que deberíamos buscar. Estamos sobre este planeta un tiempo determinado y después no se sabe lo que habrá, de manera que aprovechar ese tiempo, que es el único que somos conscientes de tener, es esencial.

Además, es importante que comprendas que la felicidad está también en las pequeñas cosas. Puede que desees a lo grande (sobretodo en el aspecto material); puede también que te veas incapaz y, aunque no es mi filosofía decirte que es así, vamos a suponerlo: “eres incapaz de conseguir aquello tan gigante”, vale, pero… ¿realmente lo necesitas? ¿Es eso lo que te va a hacer feliz?

Una vez que comprendes que tu objetivo está relacionado con tu felicidad, puedes darle la vuelta a la tortilla y preguntarte si lo que buscas te convertirá en alguien dichoso. También debes cuestionar si existen alternativas más sencillas y con resultados similares. Así, podrás establecer si realmente quieres ir a por todas o si hay pequeñas cosas que también se puedan convertir en todo lo que necesitas; no sólo lo pomposo es un éxito, cualquier objetivo logrado, por pequeño que tú lo veas, es importante y, sobre todo, te hace ser importante a ti.

En cualquier caso, quiero terminar indicándote que “ser feliz” no resulta, al menos para mí, una respuesta válida. Para comprender si avanzamos debemos poder medir dichos avances. Por ello, aunque la felicidad sea el fin común de todos, necesitas dedicar tiempo a establecer lo que vas a conseguir, cuándo y cómo.

Para completar esta información, he recogido algunas otras entradas de mi blog que creo que podrían venirte genial para continuar con el tema. No dudes en guardarte esta entrada entre tus favoritos porque al final se va a convertir en toda una guía 🙂

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