Las leyes del éxito y cómo aceptarlas y ponerlas en práctica

Aunque, a menudo, hay personas que son idolatradas, envidiadas o, simplemente, respetadas por tenerlo todo en la vida, mi opinión es que no son verdaderamente exitosas, pues lo que tienen proviene de un golpe de suerte o del mero hecho de ser quien son. A mi entender alguien exitoso es quien consigue logros de importancia para sí mismo, quien alcanza sus metas y está satisfecho con lo que ha conseguido en la vida. Si estás de acuerdo con esto y quieres ser una de estas personas, te cuento hoy cuáles son, a mi parecer, las leyes del éxito y cómo puedes ponerlas en práctica para conseguir todo lo que te propongas.

 

4 leyes del éxito que debemos conocer y practicar

 

En efecto, son pocas pero esenciales. Sólo conociendo estas premisas y aplicándolas verás que vas a conseguir mucho en tu vida, hasta hacerla plena, a cambio de muy poco.

 

Ley del inicio

 

La primera de las leyes del éxito nos insta a trabajar ya. Habrá quien piense que no importa esperar un mes, una semana o incluso un día, pero no es cierto. Si estás decidido a cambiar tu vida… ¿para qué esperar?

 

En una de sus reflexiones, el exitoso Steve Jobs nos dice, en definitiva, que saber que vamos a morir debería servir para alentarnos a movernos, sabiendo que no tenemos nada que perder y que el tiempo se acaba.

 

Así, tengo que decir que, sinceramente, el primer paso es el más importante. Otro grande, Mark Zuckerberg, nos dice que “si no comienzas, siempre estarás parado en el mismo lugar”. Tienes tiempo de aprender durante tu trayecto y este es combinable con tu día a día; dar ese primer paso no te va a limitar en otros aspectos por lo que no hay motivo para no darlo.

 

Ley del tiempo

 

Es innegable que, de entre los muchos regalos de que disponemos naturalmente, hay dos realmente irremplazables, el tiempo y la mente.

 

El empresario y orador Robert Kiyosaki nos indica que para conseguir un futuro exitoso debemos hacer una inversión inteligente de nuestros activos. En negocios estos pueden ser un trabajador muy cualificado, una asociación, el propio capital… Sin embargo, en nuestro proyecto de vida, aquello más importante y de más valor es lo que ya hemos comentado, nuestro tiempo y nuestra mente. Decide sabiamente cómo invertir el primero (pues nunca te será devuelto) y cómo amueblar la segunda.

 

Ley de la perseverancia

 

Depende de cómo lo vea cada uno pero, bajo mi punto de vista, nuestra misión principal es tener una vida plena. Una de las condiciones para que podamos describirla como tal es que hayamos alcanzado el éxito en esos aspectos que siempre nos han interesado, “nuestro sueños”.

 

En el momento en que esa inquietud, aquello que hace años deseabas y diste por inalcanzable, el sueño de tu infancia, se vuelva un objetivo toca protegerlo, luchar por él, perseverar, seguir adelante sin permitir que nadie se entrometa. El mundo está lleno de personas que fracasaron por no saber que estaban a un paso de lograr sus objetivos. También de otras que, al mínimo obstáculo, se consideraron incapaces. Sin embargo, esa no es la gente exitosa sino la conformista.

 

Por supuesto, y es algo que repito a menudo cuando hago estas reflexiones y publico este tipo de entradas para vosotros, el éxito lleva implícito un fracaso. Vas a tener que hacer muchos intentos, dar pasos atrás y pasos en falso y, en definitiva, te encontrarás impedimentos que dificulten subir el siguiente escalón e incluso que nos hagan rodar escaleras abajo. Sin embargo, toca utilizarlos en nuestro favor, aprender de ellos y utilizarlos de punto de apoyo para levantarnos con las fuerzas y avanzar con carrerilla.

 

¿Y qué necesitas para que todo esto sea posible? Curiosamente volvemos atrás. Resulta que es tu mente la que va a hacer posible todo lo que siempre has anhelado. No importa si piensas de ti que puedes o que no puedes, siempre tendrás razón. ¿Por qué? Porque nos condicionamos a nosotros mismos. Tenemos que comprender mucho, aprender mucho, tragar mucho, desear mucho… La mente debe estar trabajando continuamente a nuestro favor pues es muy poderosa, la única verdaderamente responsable de que fracasemos (sí, no echemos balones fuera).

 

Ley de la acción

 

La última de las leyes del éxito es la de la acción. Y es que uno y otra van unidos. Nunca verás a una persona verdaderamente exitosa que haya decidido relajarse, no hacer nada más con su vida. Nunca hay que parar porque siempre hay logros por alcanzar, incluso cuando creas que con obtener lo que siempre has deseado es suficiente, te darás cuenta de que algunas de las cosas que se han puesto en tu camino te incitan a tener nuevos retos.

 

En cualquier caso, lo importante es mantenerse en constante actitud de acción, ir a por todas y esperar, preparado, lo que nos venga. Poco a poco vamos sumando pequeños logros que terminan por convertirse en aquello anhelado.

 

Si lo concibes es porque existe la posibilidad y, habiéndola, sólo queda aprovecharla, ir a por tus objetivos con coraje.

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