Cómo gestionar el dolor emocional de manera científica

mindfulness donostia

 

La vida es dura en más ocasiones de las que nos gustaría; muchas más. Los malos momentos nos hacen crear sensaciones más o menos intensas, hasta el punto máximo de que estas se conviertan en emociones. Lo que trataremos hoy es cómo gestionar el dolor emocional, el tema que quizás es el más fuerte e intenso en estas situaciones.

 

  • Nuestro cerebro es imprevisible dentro de su previsibilidad. Cada cual puede tener una reacción diferente ante una situación similar.
  • El sufrimiento nos hace querer escapar de la situación que nos hace sentir mal, tanto en cuerpo como en alma. Esto nos hace sentir agobio, desesperación y sentimientos de huida e incluso de abandono y autoabandono.
  • También hay quien opta por ignorar la situación, hacer como si nada pasase, tanto de manera consciente como inconsciente.

 

Sin embargo, estas actitudes no hacen que las dificultades se vean superadas sino que las sorteamos para evitar ese dolor emocional tan fuerte; no conseguimos pasar página. Y es que afrontar esas situaciones hace que, inevitablemente, sintamos dolor.

Vamos, por tanto, a contarte cómo gestionar el dolor emocional de manera científica, echando mano de la psicología.

Estos métodos no sólo te ayudan a sobrellevar el dolor sino que poniéndolos en práctica también te están preparando para tus próximos desafíos.

 

4 maneras de gestionar el dolor

Si sigues estos consejos te aseguro que, desde luego, tu dolor emocional será mucho menor, cambiando tu forma de ver y vivir la vida.

 

Huye de una misma versión de los hechos

Es curioso cómo nos dedicamos a revivir las experiencias. Cuando nos ocurre algo bueno es normal, nos gusta disfrutarlo. Sin embargo, resulta más curioso aún el hecho de que sean las experiencias malas las que más revivimos. Nos quedamos en bucle recreando una y otra vez lo mal que lo hemos pasado y lo que hemos sufrido. Esta rumiación, por supuesto, no trae nada positivo, sólo nos acerca a la ansiedad e incluso a la depresión.

Los pensamientos negativos en círculo deben desaparecer y te quiero proponer que lo hagas escribiendo.

La escritura creativa es un recurso íntimo que te permite enfocar las situaciones de muchas maneras diferentes de manera sencilla. Escribir nos hace que hagamos frente a los acontecimientos desmembrándonos en ideas más pequeñas y atacándolas una a una.

Debes elegir el tema que te aflige y tomar un tiempo para escribir sobre él. Le darás estructura a dichas ideas, encontrando nuevas perspectivas desde las que ver lo que ha pasado.

Cuando escribes sobre la emoción, sobre el dolor, y los tornas diferentes, consigues transformarlos hasta terminar curándolos; al final obtienes sabiduría de tu amarga experiencia en lugar de dolor.

 

Haz frente a tus miedos

Por desgracia, muchas de las situaciones que consideramos un problema no se quedan en el pasado sino que perduran en el presente y, por supuesto, hay que hacerles frente.

No nos podemos dedicar a hablar de estas situaciones sino que toca vivirlas. ¿Cómo lo hacemos? La respuesta es la terapia de exposición. Esta consiste simplemente en hacer una exposición pequeña, lenta pero repetitiva a las situaciones que nos malsienten. De estas hay varias modalidades que se deben poner en práctica en función del avance de cada persona.

Las vivencias nos hacen acostumbrarnos y aprender que NO PASA NADA en estas situaciones tan angustiosas para nosotros; siempre tendrás algo dentro pero tu miedo habrá desaparecido y, por tanto, tu dolor será cada vez menor hasta que este termine también por desaparecer.

 

Sé autocompasivo

No te equivoques, ser autocompasivo no es sentir pena por cómo nos va. Ser autocompasivo es ser amable con uno mismo, ofrecernos cordialidad y bondad para trabajar nuestras sensaciones.

Para ello debemos comenzar por tratarnos bien físicamente a diario. Esto es, alimentarnos adecuadamente, darnos algún capricho, practicar deporte… Esto hace que, de entrada, seamos personas más optimistas, positivas y predispuestas a lo que nos pueda pasar.

Cuando te invada ese dolor emocional haz una pausa; bájate del carro y reconoce lo que está pasando. Reconoce que has entrado en un momento de dificultad, que te está haciendo sentir mal y que te está haciendo daño en presente, no en pasado-. Recuerda que es algo que pasa, algo natural y que no es lo único que sentimos en la vida. Es momento de quererse.

¿Qué te gustaría sentir? ¿Una mano sobre la tuya? Siéntate en una cafetería, pon tu mano sobre la mesa y tu otra mano sobre la primera. Cierra los ojos y siente cómo esa mano te está apoyando en ese duro momento. ¡Eres tú!

¿Te gustaría tener unas palabras de ánimo? Escríbete una carta y léela antes de continuar caminando. En ella, trata de comprenderte, aceptarte y compadecerte sobre aquello por lo que luchas o lo que te hace sentir culpable.

 

Medita

El dolor proviene del pasado y la angustia, del futuro. Sin embargo, el presente suele resultarnos mucho menos difícil. Por ello, otra manera de gestionar el dolor emocional es meditar, centrarse en la experiencia del presente, algo que nos terminará haciendo sentir, sencillamente, bien.

Tienes que echar el freno, aprender a respirar, sentir la paz hasta el punto de hacerla física y, por supuesto, vivir el presente, darte cuenta de que el momento que vives es bueno; así una y otra vez. Al final terminas por darte cuenta de que esos momentos son la mayoría y que merecen, por tanto, una gran proporción de tus sentimientos. Por contraposición, los sentimientos malos, y “su correspondiente dolor”, son mínimos, ocupan una porción ínfima de tu existencia.

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