¿Qué es el crecimiento personal y cómo empiezo?

La insatisfacción en el primer mundo es síntoma evidente de una necesidad de crecimiento personal. Tienes de todo y aun así no te sientes del todo satisfecho. Ello se debe a que lo que te falta no se puede comprar ni tampoco es algo que los demás te puedan dar. Si es tu caso, si piensas que ves la vida pasar sin darte cuenta, sin reaccionar, es más que probable que lo que necesites sea desarrollarte como persona y hoy descubrirás cómo hacerlo.

¿Qué es el crecimiento personal?

El crecimiento personal es la capacidad de desarrollo de nuestras habilidades relacionadas con la autoconcepción y el descubrimiento de nuestra identidad. El objetivo de este desarrollo es el aumento de la calidad de vida, basado, en gran parte, en la adquisición de habilidades tanto personales como relacionales.

Este proceso se encuentra en estrecha relación con el positivismo, el cual está demostrado que nos ayuda a motivarnos y seguir adelante. Y es que, si tenemos en cuenta que los pensamientos negativos forman parte de distorsiones irracionales de la identidad, resulta evidente que no son el mejor recurso para que nos lancemos a la piscina; todo serán obstáculos.

Algunos consejos para conseguir ese desarrollo personal tan ansiado

Ahora que has podido hacerte una pequeña idea de lo que supone este concepto en tu vida, no queda más que empezar, y, por supuesto, aquí estoy yo para darte los consejos que mejor te van a venir tanto al comienzo como cuando no sepas cómo continuar.

  • ¿Qué es lo que estás buscando? Es evidente que hay algo en tu vida que no funciona, que te impide llegar a ser feliz, a sentirte completo. Pregúntate (y respóndete de manera tangible e incluso gráfica) qué cosas de las que tienes te gustaría modificar, qué otras que no tienes te gustaría poseer, qué cosas de las que haces te gustaría no hacer y viceversa y, por último, es necesario que sepas qué quieres ser y no eres.

  • Conócete a ti mismo. Resulta evidente, ¿verdad? Sin embargo, son pocas las personas que realmente se conocen. Ese desconocimiento nos lleva a errar en las decisiones que tomamos, lo cual, a su vez, nos vuelve desdichados pues obtenemos unos resultados que creíamos querer pero que realmente no queremos.

Debes saber qué te hace débil, cuáles son tus cualidades, a qué aspiras, qué cosas, grandes o pequeñas, te hacen feliz o infeliz… Por supuesto, conocer las reacciones emocionales que tenemos es absolutamente fundamental para saber a qué somos capaces de enfrentarnos y qué podemos afrontar sin perder un trocito de nosotros mismos, manteniéndonos en constante evolución.

Además, conforme tengamos un conocimiento total de nosotros mismos, podremos comenzar a hacer cambios; si no sabemos cómo somos, ¿qué vamos a cambiar?

  • Sé responsable de tu vida y tus decisiones.

Quejarnos, victimizarnos y exculparnos; acciones propias del ser humano que afloran cuando algo no sale todo lo bien que esperábamos. Aunque es evidente que las actuaciones de los demás condicionan nuestra vida, esto ocurre en una proporción muy pequeña, mucho más de lo que creemos o nos empeñamos en ver. Nosotros tenemos el control de nuestra vida y, por tanto, somos responsables de lo que nos sucede. Cuando no lo haces, estás potenciando un inmovilismo que te impide evolucionar.

  • Ten un plan. Planificarse siempre, siempre, SIEMPRE, es necesario. Tener claras algunas cosas es importante, pues nos ayuda a saber por dónde andar. Sin embargo, de nada sirve si no empezamos a dar pasos y, para hacerlo en la dirección correcta es necesario que tracemos un plan.

Para ahondar en el tema te propongo la lectura de mi artículo “Cómo planificar mi vida para avanzar”. En él te cuento, punto por punto, cómo debes emprender esta aventura para sentirte pleno.

  • Sal de tu zona de confort. Comienza por enfrentarte a aquello que te asusta. Continúa desafiándote. Si ya sabes que puedes dar más de ti (primer consejo sobre autoconocimiento), ¿por qué no hacerlo? La comodidad en la que vivimos nos atrapa para no hacerlo pero es precisamente el no dar todo lo que podemos lo que puede que nos esté haciendo sentirnos vacíos.

Quita esos límites que alguna vez te impusieron y se quedaron o que incluso tú mismo te hayas autoimpuesto, ya sea de manera consciente o inconsciente. Trata de formar las situaciones para comprobar qué ocurre si vas a un poco más allá; no pasa nada malo, ¿verdad?

  • Modifica tus hábitos. El último de los consejos que puedo darte sobre cómo conseguir el crecimiento personal es, seguramente, el más difícil. Es necesario que revises tus hábitos y modifiques aquellos que te están frenando.

Sé que es algo duro. Se llaman hábitos precisamente porque están arraigados en nosotros, porque los hemos escogido como parte de nuestra vida; son actuaciones escogidas por nosotros mismos que se vuelven automáticas y, por supuesto, resultan difíciles de corregir.

Finalmente, te dejo con una serie de hábitos esenciales para que tu inteligencia emocional crezca. No lo dudes y comienza con ellos cuanto antes.

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