Cómo Conocer La Naturaleza De La Envidia

Todos los éxitos van acompañados de buenos sentimientos, pero también de otros no tan buenos. Es normal que ciertas personas, muchas de ellas de tu entorno más cercano, sientan celos o a veces deseen lo que tienes. Es importante conocer la naturaleza de la envidia, normalizarla y, por supuesto, “luchar” contra ella cuando seamos nosotros quienes la sentimos.

Aquel que critica está verbalizando la envidia que siente. Esta puede ser directa o indirecta y el sujeto puede o no ser consciente pero lo que está claro es que hay, aunque sea, un atisbo de este sentimiento en su persona.

 

5 ideas para conocer la naturaleza de la envidia

 

Si queremos conocer qué es la envidia y cómo se siente es importante tener consciencia sobre lo siguiente:

 

  • La envidia la sienten todas las personas

Es absolutamente imprescindible comenzar por saber que todos sentimos envidia. Es un sentimiento innato en el ser humano, aunque bien es cierto que se puede desarrollar, y mucho, en según qué ambientes.

En cualquier caso, es necesario ser plenamente consciente de ello y no sentirse mal si hemos sentido envidia o si la sentimos; lo que hay que hacer es trabajarla.

 

  • La envidia surge porque nos comparamos

Por supuesto. Es el hecho de compararnos, ya sea como personas, como cabezas de familia, como hombres o mujeres, como profesionales…, el que hace que se termine suscitando envidia.

Es inevitable encontrarnos con otra mujer más femenina, un profesional que, con tu mismo trabajo, gane más que tú, un padre que parece tener a sus hijos mejor educados o un compañero con el que has crecido y que ha llegado más lejos en la vida.

El hecho de compararnos con las personas, al igual que hace que a veces nos sintamos mejor y agradecidos, también hace que, en otras ocasiones, nos encontremos en el lado opuesto, en aquel en el que consideramos que la otra parte ha conseguido más de la vida o que lo que tiene es, simplemente, mejor.

 

  • La envidia nace entre los más cercanos

Lo habitual es que quienes levanten ampollas entre nosotros son las personas por las que tenemos sentimientos. Difícilmente vamos a llegar a sentir envidia por alguien con quien no tenemos ningún tipo de relación, aunque también se da el caso.

Sin embargo, al igual que sentimos las alegrías o las penas de quienes nos rodean, también sentimos celos, envidia, impotencia y demás sentimientos negativos. El roce hace el cariño, sí, y muchas cosas más.

 

  • La envida produce mucha insatisfacción

Otro aspecto de la naturaleza de la envidia es que produce una gran insatisfacción. Nos sentimos mal no sólo por lo que los demás tienen y nosotros no, sino porque llegamos a vernos inferiores e incluso frustrarnos.

 

  • La envidia es más acusada entre los pesimistas

El pesimismo es una sensación negativa. Y lo negativo atrae lo negativo, como también ocurre al contrario.

El pesimista, con sus pensamientos angustiosos, tiende a pensar lo peor, de los demás y de uno mismo, esencia de la envidia.

 

Algunas recomendaciones para aprender a gestionar la envidia

 

  • Sé honesto contigo mismo

Seguramente sientes envidia de alguien. Aunque consideremos que somos grandes personas y tenemos suerte, seguro que hay algún aspecto que hemos envidiado o envidiamos del prójimo.

Esto no es malo si sabemos lo que sentimos y lo que significa y si, por supuesto, no nos hace actuar negativamente. Ten claros tus sentimientos y trata siempre de actuar de la mejor manera en arreglo a ellos.

 

  • Agradece lo que tienes, aprende a valorar lo que has conseguido

Tendrás menos envidia y esta será más difusa si eres consciente de lo que tienes, lo agradeces y lo valoras, poniendo especial interés en aquellas cosas no materiales que has conseguido por ti mismo.

 

  • Disfruta

Trata de conocer qué puedes hacer con lo que tienes. No es necesario tener de todo; puedes disfrutar mucho con lo que tienes si descubres qué es y en qué punto te encuentras.

 

  • Si quieres algo, ve a por ello

Esfuérzate como otros se han esforzado por conseguir aquello que quieres. El esfuerzo nos hace sentir mejor, independientemente de que consigamos alcanzar el objetivo o sólo demos algunos pasos. Lo importante es marcarse un camino que nos haga valorarnos a nosotros mismos y lo que somos capaces de hacer y conseguir; la satisfacción es doble.

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